La Grossa s’estrena amb vocació de créixer
30 diciembre, 2013Las Vegas Sands logra 2.573 millones tras descartar Eurovegas
1 enero, 2014Tres millones de euros se reparten entre la clientela de un supermercado en Llicà d’Amunt. El primer sorteo de la mayor lotería catalana reparte 16 millones de euros en diferentes poblaciones.
La primera Grossa fue para Lliça d’Amunt. El supermercado Esclat repartió tres millones de euros en esta población de casi 15.000 habitantes, y no distribuyó el doble porque sólo tenía una serie (30 billetes) del 03473, el primer premio de la nueva lotería mayor de la Generalitat. La segunda serie se quedó en el almacén de Loteries de Catalunya, de manera que media Grossa se destinará a programas de atención y protección de la juventud y la infancia.
La primera Grossa se vivió como una gran acontecimiento en la Sala Gran del Teatre Nacional de Catalunya. «Día histórico», dijo la presentadora Helena García Melero, que, con Xavier Grasset, condujo un sorteo corto y ágil. «Ya era hora (de que hubiera una lotería grande catalana)», comentaron muchos de los 800 asistentes a la rifa. Alguno de ellos anunció en pleno sorteo que tenía una terminación de cuatro cifras (2.500 euros)…
Pero la mayor alegría fue en el supermercado. En el súper de Lliçà de la carretera de Caldes, donde se abrieron botellas de cava y se lloró de alegría. Lloró, por ejemplo, una dependienta del súper, Míriam, que ahora podrá comprar ese piso para el que ningún banco le concedía un crédito. En ese establecimiento se habían vendido los 30 billetes de la primera serie del primer premio. Pero la mayoría de los ganadores prefirieron la discreción. Si alguno se acercó al súper no hizo ostentación. salvo Daniel Martínez, que había comprado cinco billetes y había distribuido cuatro entre familiares. Quizá haya sido el jugador más afortunado de esta primera Grossa y, en la línea de los tiempos que corren, también anunció que su premio iba a servir para pagar la hipoteca, además de para sacar adelante un proyecto empresarial. Mientras, el director del establecimiento abría botellas y explicitaba su alegría por haber repartido tantos euros entre sus clientes.
Todo había salido bien. La sensación de éxito era general entre los cargos de la Generalitat que asistieron al sorteo en el Teatre Nacional. Antes de entrar, la directora general de Tributs i Jocs, Elsa Artadi, explicaba al conseller de Economia, Andreu Mas-Colell, que el lunes, sólo en la sede de Loteries de la Via Laietana «se vendieron billetes por 40.000 euros, de cinco en cinco». El conseller, satisfecho, medio bromeaba que el año que viene «podemos hacerlo como una continuación de la Fira de Santa Llúcia», por la proximidad entre la sede de Loteries y la muestra de pesebres. Y accedía a retratarse, «una foto amb vostè, mestre!», con geganters de Sant Quintí.
El año que viene, confirmaba Artadi, la Grossa será mayor, y se empezarán a vender números en verano, pero habrá un solo sorteo, a final de año. «Hay que consolidar esta lotería», es la prioridad y la esperanza de restarle un poco más de pastel a la Lotería Nacional de Navidad, la de siempre. En el vestíbulo del Teatre Nacional otros dos consellers, Felip Puig y Neus Munté, se sumaban a los parabienes por el cumplimiento de la expectativas.
Más que a los consellers, la mayoría del público, unas 800 personas, esperaba los números de la suerte. Cuatro jóvenes asistentes lucían en un extremo de la primera fila chaquetas con la estelada y, claro, atraían a las cámaras. Y al final del sorteo se exhibieron entre el público tres estelades. La aparición de símbolos independentistas se entiende porque desde la Generalitat y desde fuera de ella se ha tomado esta lotería casi como una estructura de Estado. Es más difícil de interpretar, en cambio, la intención de quien, también en la primera fila, iba disfrazado de Dart Vather, el villano de La Guerra de las Galaxias.
El público se lo pasó bien. Contribuyeron el grupo Blaumut y la coral Messenguer, con un Oh Happy Day! acompañado por las palmas de los asistentes y con la aparición de la famosa Grossa de Alella, la ya famosa cabezuda que en los últimos meses ha recorrido más de 5.000 kilómetros, ha visitado 47 poblaciones catalanas y unos cuantos platós televisivos para promocionar la nueva rifa.
Era un público variado, con mucha presencia joven. Muchos de ellos no recordaban o no habían llegado a conocer los primeros años de las loterías de la Generalitat, así que se les recordó por pantalla aquellos primeros anuncios… entre ellos uno de 1992 en el que ya se apelaba a jugar con el argumento de que «el dinero se queda en Catalunya» (cuando eran pesetas, en 1992). Es un argumento que se ha repetido este año, y que seguramente ha contribuido a las ventas de los boletos de cinco euros. Es la lotería «de casa», según el conseller Puig.
Un quince por ciento de los billetes de la Grossa no se ha colocado. No se considera un mal porcentaje, y más si se tiene en cuenta que la Lotería Nacional de Navidad ha tenido un retorno porcentual mayor. El conseller Mas-Colell concluía al acabar el sorteo que era «una excelente manera de acabar el año».
Las primeras cuentas tras el sorteo indican que entre 8 y 9 millones de euros de la recaudación (unos 25 millones de los que 16 se han repartido en premios) podrán dedicarse a fines sociales. Esta cifra, destinada a atención a niños en situación de riesgo, incluye los 3 millones de euros de la segunda serie del primer premio que no se llegó a vender.




